HISTORIA DEL POLO EN MÉXICO

El Polo tiene profundas raíces en la historia deportiva mexicana

Fue introducido al país por la Familia Escandón-Barron a finales del siglo XIX, cuando uno de sus miembros, Manuel Escandón y Barrón, Marqués de Villavieja, vio el juego en Newport, Estados Unidos de Norteamérica.

En su primera etapa el deporte fue practicado exclusivamente por deportistas civiles, siendo el primer Club del país la sección de Polo del Jockey Club Mexicano, fundado en 1881.

Entre los jugadores pioneros podemos mencionar a Carlos Rincón-Gallardo y Romero de Terreros, Duque de Regla y Marqués de Villahermosa de Alfaro, llamado también el Padre de la Charrería. En México las primeras canchas estuvieron en la propiedad de la Familia Escandón-Barrón en Tacubaya, y en el Hipódromo de la Condesa. Desde aquellos primeros años polistas europeos jugaron en México, entre ellos el español Luis de Errazu.

La mejor actuación de México en un mundial fue en el Campeonato Mundial de Polo de 1987 donde alcanzaron el subcampeonato. Actualmente México cuenta con un polista que es uno de los referentes de este deporte, Carlos Gracida, que es considerado uno de los mejores polistas del mundo.

El equipo mexicano de Polo ganó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de París 1900 y Berlín en 1936.